IA agéntica en Salesforce: cómo Agentforce transforma la ejecución del negocio

Published : 14/04/2026 - 10 minutes read

Frederic Michelon
Salesforce Global Director at Inetum

La inteligencia artificial avanza a un ritmo que muchas organizaciones todavía no han logrado acompasar en su día a día. Tras una primera etapa dominada por asistentes y copilotos, el mercado entra ahora en una nueva fase: la IA agéntica. La IA agéntica es un enfoque en el que sistemas de IA no solo recomiendan, sino que planifican y ejecutan acciones dentro de procesos de negocio con reglas, datos y supervisión.

 

 

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En este escenario, Agentforce de Salesforce supone un punto de inflexión. Más que una evolución tecnológica, representa un cambio de paradigma: agentes de IA que no solo apoyan, sino que actúan, toman decisiones dentro de un marco definido y operan sobre datos corporativos fiables. El resultado es una nueva forma de trabajar en la que la inteligencia artificial se integra directamente en la ejecución.

Este cambio no es menor. Según estimaciones de Salesforcela adopción de IA agéntica permitirá automatizar hasta el 40 % de las tareas operativas en los próximos años. A su vez, estudios como el de McKinsey apuntan a que la inteligencia artificial generativa podría aportar entre 2,6 y 4,4 billones de dólares anuales a la economía global. Sin embargo, la clave no está únicamente en el potencial, sino en la capacidad real de llevarlo a la práctica.

 

De copilotos a agentes autónomos

Durante los últimos años, las empresas han adoptado copilotos capaces de sugerir respuestas, generar contenidos o acelerar tareas concretas. Estas capacidades, aunque relevantes, se mantenían en una capa de soporte. El siguiente paso era evidente: llevar la IA desde la recomendación hasta la acción efectiva.

Agentforce nace para responder a este reto. Su propuesta consiste en desplegar agentes inteligentes capaces de ejecutar flujos completos en áreas clave como ventas, servicio, marketing u operaciones. Estos agentes no funcionan de forma aislada, sino integrados en el ecosistema Salesforce, lo que les permite trabajar con datos reales, actualizados y gobernados.

Este salto de la recomendación a la ejecución tiene implicaciones profundas. Significa que la IA deja de ser una herramienta consultiva para convertirse en una pieza activa dentro del engranaje operativo. Y eso cambia la forma en que las organizaciones diseñan sus procesos, gestionan sus recursos y toman decisiones.

 

Arquitectura clave: IA conectada al negocio

Uno de los grandes desafíos históricos de la inteligencia artificial ha sido su desconexión con la realidad operativa. Muchos sistemas funcionaban bien en entornos controlados, pero encontraban dificultades para integrarse en procesos reales.

La diferencia de Agentforce reside en su capacidad para actuar directamente sobre datos corporativos de confianza, integrados a través de plataformas como Data Cloud. Esto permite que los agentes operen con contexto, coherencia y trazabilidad.

En lugar de limitarse a recomendar la mejor acción, pueden ejecutarla: crear una oportunidad comercial, priorizar un caso de servicio, activar una campaña segmentada o poner en marcha un proceso interno. Todo ello dentro de un entorno gobernado, donde las reglas de negocio y la supervisión humana siguen siendo esenciales.

Aquí es donde muchas iniciativas de IA encuentran su punto crítico. No es la potencia del modelo lo que determina el éxito, sino la calidad del dato y su integración en los procesos. De hecho, diversos estudios del sector coinciden en que entre el 60% y el 80% del tiempo de los proyectos de IA se dedica a preparar, limpiar y estructurar los datos. Agentforce aborda este reto conectando directamente la inteligencia con una base de información fiable.

 

Casos de uso de IA agéntica

Ventas

En el ámbito comercial, el impacto de los agentes autónomos resulta especialmente significativo. Tradicionalmente, los equipos de ventas han combinado experiencia, intuición y herramientas de CRM para gestionar oportunidades.

Con Agentforce, este enfoque evoluciona. Los agentes analizan el comportamiento del cliente, detectan señales de intención y activan acciones en tiempo real. Desde la priorización automática de leads hasta la generación de propuestas personalizadas, la IA deja de ser un apoyo para convertirse en un motor de ejecución.

Además, estos sistemas pueden aprender de interacciones pasadas, ajustar estrategias comerciales y anticipar necesidades futuras. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que incrementa las tasas de conversión y la calidad de las relaciones comerciales. Lejos de sustituir al equipo comercial, este modelo libera tiempo y reduce la carga operativa, permitiendo a los profesionales centrarse en lo que aporta mayor valor: la relación con el cliente, la negociación y la estrategia.

 

Servicios

El servicio de atención al cliente es otro de los ámbitos que más se beneficia de la IA agéntica. Durante años, la automatización se ha enfocado en reducir tiempos de respuesta mediante chatbots o sistemas de autoservicio. Sin embargo, la resolución autónoma de incidencias seguía siendo limitada.

Con Agentforce, los agentes pueden gestionar casos de principio a fin: clasificar incidencias, generar respuestas, escalar cuando es necesario e incluso cerrar solicitudes sin intervención humana. Esto permite evolucionar de un modelo reactivo a uno proactivo y resolutivo.

Un ejemplo ilustrativo es el de VRT, la televisión pública belga. A través de un piloto desarrollado por Inetum, se han incorporado capacidades de clasificación inteligente de casos y generación automática de respuestas, con el objetivo de alcanzar un 50% de gestión autónoma y mejorar la experiencia del ciudadano. Este tipo de iniciativas demuestra que la IA no solo reduce costes, sino que eleva el nivel del servicio.

 

Marketing

En marketing, la IA agéntica permite cerrar el ciclo entre análisis y acción. Tradicionalmente, las campañas requerían múltiples fases: segmentación, diseño, ejecución y seguimiento. Con agentes autónomos, estos pasos se integran. La IA identifica segmentos relevantes, diseña mensajes personalizados y activas campañas en función del comportamiento del cliente, de forma continua y adaptativa.

El resultado es un marketing más ágil y relevante, donde las decisiones se toman en tiempo real y las interacciones ganan impacto y precisión. Además, la capacidad de ajustar campañas sobre la marcha permite optimizar la inversión y mejorar el retorno. En un entorno donde la personalización es clave, esta capacidad de adaptación continua marca la diferencia entre campañas genéricas y experiencias realmente relevantes para el cliente.

 

Operaciones

En el ámbito operativo, el valor de Agentforce se manifiesta en su capacidad para conectar procesos y eliminar fricciones. Desde la gestión de pedidos hasta la coordinación entre sistemas, los agentes pueden orquestar flujos complejos de manera automatizada y con contexto.

El proyecto desarrollado para la agencia pública belga AGII es un buen ejemplo. La automatización de la gestión de cursos permitió eliminar tareas manuales, mejorar la calidad del dato y acelerar los procesos administrativos. En pocas palabras, se pasó de un modelo fragmentado y lento a uno ágil y conectado.

Este tipo de mejoras no solo impactan en la eficiencia interna, sino también en la calidad del servicio ofrecido a ciudadanos o clientes, reforzando la percepción de la organización.

Casos reales de Agentforce en acción

La adopción de Agentforce cobra todo su sentido en contextos reales. En Fluidra, la unificación de su ecosistema Salesforce ha permitido sentar las bases de una visión global del cliente, eliminando silos y facilitando una ejecución coordinada entre áreas. Esta base es clave para desplegar agentes que operen con coherencia en todos los puntos de contacto.

En la empresa estatal de ferrocarriles francesa SNCF, la modernización de la relación posventa demuestra cómo la combinación de Salesforce, Data Cloud e IA generativa puede transformar la experiencia del cliente a gran escala, incluso en entornos operativos críticos donde la continuidad del servicio es esencial.

Incluso en Inetum se ha integrado un agente de IA en su sitio web que no solo responde preguntas, sino que guía al usuario en su recorrido digital, facilitando el acceso a la información y mejorando la conversión. Este tipo de uso refleja cómo la IA puede actuar como un facilitador real del negocio, no solo como un canal adicional.

 

Gobernanza y confianza como base

A medida que la IA asume un papel más activo en la ejecución, la gobernanza se convierte en un factor clave. No se trata únicamente de desplegar agentes, sino de garantizar que operan dentro de un marco claro, con reglas definidas y supervisión adecuada. La confianza en los datos, la trazabilidad de las decisiones y la capacidad de auditar los procesos son elementos críticos. Sin ellos, la automatización puede convertirse en un riesgo en lugar de una oportunidad.

De hecho, según IBM, el 45% de los directivos identifica la falta de confianza en los datos como la principal barrera para la adopción de IA. Esto refuerza la idea de que la tecnología, por sí sola, no es suficiente. Es necesario construir un entorno en el que la IA pueda operar de forma segura, transparente y alineada con los objetivos del negocio.

 

Cambio de modelo operativo

El impacto de Agentforce no reside únicamente en la tecnología, sino en su capacidad para transformar la ejecución del negocio. Las organizaciones que adopten este enfoque no solo ganarán eficiencia, sino también agilidad y capacidad de adaptación en un entorno cada vez más competitivo.

La IA agéntica no sustituye a las personas, sino que redefine su papel. Los equipos pasan de ejecutar tareas repetitivas a supervisar, diseñar y optimizar procesos. La inteligencia artificial se convierte así en un colaborador que amplifica las capacidades humanas. Este cambio implica también una evolución cultural. Las empresas deben aprender a confiar en estos sistemas, entender sus límites y diseñar procesos donde humanos e IA trabajen de forma coordinada.

 

Visión de futuro: Un nuevo estándar para la empresa digital

Agentforce representa, en definitiva, la transición hacia un nuevo modelo operativo, en el que la inteligencia artificial deja de ser una capa adicional para integrarse en el núcleo del negocio.

Este enfoque exige una visión clara, una base de datos sólida y un foco constante en el valor. Porque en la era de la IA agéntica, la ventaja competitiva no está en disponer de más tecnología, sino en saber hacer que actúe.

Las organizaciones que entiendan este cambio no solo automatizarán procesos, sino que redefinirán su forma de operar, de relacionarse con sus clientes y de generar valor. Y en ese camino, los agentes autónomos no serán una promesa de futuro, sino una realidad que ya está transformando el presente.

 

 

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